BLOG DEL DEPARTAMENTO DE LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA DEL IES BAJO ARAGÓN (ALCAÑIZ)

UN BLOG PARA PENSAR, CREAR Y APRENDER

martes, 21 de abril de 2009

TENER GUERRA SIN QUERERLA

Estaba un día de otoño, Manuel, saliendo de trabajar cuando vio una película en el cine que quería ver, así que fue rápidamente a casa para comer y marcharse al cine en apenas veinte minutos. Llegó al cine, compró la entrada y entró a ver la película, que se llamaba “Comando Bazooka”. Empezó la película, pero no se sabe como, aunque fuera de guerra, se durmió en cinco minutos, para despertar poco después. Cuando despertó se encontró en medio de un tiroteo, y enseguida reconoció esa guerra,
¡se había metido dentro de la película! Buscó un sitio donde cobijarse de los tiros, y ese sitio era una gran casa abandonada, pero lo que él no sabía es que dentro había unas grandes ratas carnívoras, en cuanto dio dos pasos le salieron un montón. Dio un paso hacia atrás, entonces la más grande y gorda lo miró fijamente y un segundo después, esta saltó sobre Manuel. Él la esquivo y salió de nuevo a la calle. Después de mucho buscar entre los diferentes tiroteos entró en un monumento para víctimas del terrorismo, nada más pisarlo volvió a la sala, entonces comprendió que nunca se puede tener prisa para ir a ver una guerra. Cuando volvió a casa se prometió que nunca volvería a ir a ver una película de guerra.
HELIO RUBIO. 1º ESO B.

LA CRUZ DE ORO

Eran las doce de la noche y David estaba leyendo su libro favorito en su habitación. Estaba muy cansado, se le cerraron los ojos, los volvió a abrir y se vio en un castillo oscuro, lleno de telarañas, sucio y además se oían ruidos extraños. Él tenía mucho miedo, se quedó quieto en un rincón, escondido, y, al pasar unos minutos vio como una extraña figura entraba en el castillo, era pálido, tenía una capa roja y dos grandes colmillos, era un vampiro. Entonces lo entendió, estaba dentro del libro que estaba leyendo. El vampiro tenía una prisionera, lo sabía porque ya lo había leído, tenía que rescatarla. Sabía que estaba en el piso de arriba, así que esperó a que el vampiro se marchara para salir de su escondite. Ascendió sigilosamente por la escalera hasta que llegó a una puerta, la abrió lentamente y observó que era un gran salón, en cada silla había un vampiro y en la punta de la mesa estaba la prisionera atada a la silla. Los vampiros no estaban comiendo, cada uno tenía un vaso llenó de sangre. Se les estaba acabando y aún no habían saciado su sed. Iban a asesinar a la joven para beber su sangre. Ahora tenía que llegar un caballero a salvarla, lo sabía pero a partir de ahí ya no había leído nada. Ahí venía el caballero, irrumpió en la sala con ajos y estaca pero los vampiros no se asustaron y fueron hacia él. Entonces David se armó de valor, entró en la sala y gritó todo lo fuerte que pudo. Los vampiros se detuvieron desconcertados, mientras tanto el caballero clavó la estaca a uno y tiró los ajos alrededor de los demás. Los vampiros, asustados, fueron hacia sus compañeros muertos, entonces el caballero desató a la mujer y huyó del castillo. El chico también escapó y se encontró con el caballero en la puerta del castillo. Este le entregó una cruz de oro por haberle ayudado y se la puso en el cuello. David se despertó tranquilamente en su casa, y, en el cuello tenía la misma cruz de oro que le había entregado el caballero, además leyó en el libro todo lo que había sucedido con él y el caballero. A partir de ese día nunca se quitó la cruz y siempre le protegió de todos los males.

Fin
ANDRÉS CRUZ. 1º ESO.

lunes, 20 de abril de 2009

MI MEJOR VERANO CON MIS AMIGOS

Era un día verano, mis amigos y yo no sabíamos qué hacer para pasar el tiempo. Entonces a Juan se le ocurrió.
Que si queríamos visitar a un primo suyo de Canarias, a la isla de Santa cruz de Tenerife. Éramos cinco Juan, Carla, Marta, David y yo. Una vez que llegamos allí no había nada, cuatro casas viejas y casi derruidas, todo lo demás era selva. Todos nos sorprendimos un montón ya que creíamos que sería como un paraíso Tropical.
Juan fue corriendo hacia una de las casas, dentro no había casi nada, solo cosas rotas, viejas y desordenadas… Pero de repente empezó a parpadear una luz roja, era el contestador automático que tenía un mensaje grabado. Decidimos escucharlo, era la voz de Carlos el primo de Juan, decía algo sobre un tesoro escondido. Salimos a la calle y pasaba un señor mayor, al que preguntamos donde estaba Carlos. Él nos dijo que había fallecido. Juan dolorido se acordó de que él hablaba de que su corazón era la selva. Nos pusimos en camino, en la selva había serpientes y muchos tipos de animales. De repente algo me atacó…era una víbora, por suerte era pequeña y no llevaba casi veneno, pero aún así decidí seguir, iba casi coja.
En el centro de la selva había un templo, donde nos adentramos. Superamos pruebas e íbamos pasando de sala, y estábamos en la ultima y allí estaba un cofre reluciente, lo abrí había dinero y una nota que ponía, la amistad lo puede todo por eso lo habéis conseguido juntos. Y ese fue mi mejor verano con mis amigos.
ESTEFANÍA BAYOD 1º ESO B.

LAS PUERTAS DE LA FANTASÍA

Era un día de viento, a Margarita no le apetecía mucho salir; un lunes aburrido, ¿qué podía hacer?
Tras repasar su lista mental de “cosas divertidas” cayó en la cuenta: ¡existían los libros!, que gran alivio le vino al cuerpo en cuanto pensó que podía leer. Además, su madre le había comprado un libro de aventuras y fantasía el viernes pasado. Lo cogió de su estantería y se sentó en la butaca de la biblioteca de su casa.
Comenzó a leer; el libro trataba sobre un duende perdido por el mundo que los humanos llamamos Tierra.
Pronto, Margarita notó cómo la arena moldeaba sus pies, una arena fina, notó un olor, pero no el olor de la playa, sino el de la verde, brillante y frondosa vegetación que poblaba la montaña en la que, según comprobaron segundos más tarde sus ojos, ella misma se encontraba.
Margarita era muy avispada, y enseguida cayó en la cuenta; el duende había cambiado su mundo, el de uno por el del otro. En efecto, era así.
Lo supo porque no era esa la arena, que en un principio pensó de playa, si no una arena rojiza y deslumbrante.
El sol no era pequeño desde su punto de vista como ocurría en la Tierra, sino grande, muy grande, aunque no por eso alumbraba más ni daba más calor.
Llegó a una aldea cuyas casas eran más o menos de su estatura. Por allí correteaban pequeños seres verdes: duendes.
La verdad, un cosquilleo empezaba a recorrerle la espalda, tenía ganas de volver a casa, se sentía sola y creía que lo mismo le ocurriría al duende.
Miró la aldea y sus ojos divisaron un milagro para ella:
En una choza había un cartel de madera en el que ponía:


"MAGO ALFA: "YO LO HAGO
¿QUÉ DESEA?" REALIDAD"


¡¡Podía volver a casa!! Entró en la choza y se presentó ante el mago, éste le ayudó diciéndole que tenía que representar una obra teatral y ganar el 1º premio compitiendo contra el juglar (era un aldea medieval) que mejor representaba obras de teatro.

-Uff…- bufó la niña.
-Sólo he actuado en las obras de teatro de mi escuela, yo no sé hacer algo así…
- ¡Ah! Ese es tu problema.-dijo; y desapareció.

Pensando, volviendo a pensar y “requetepensando” otra vez, se le ocurrió una brillante idea, llevaba el móvil en el bolsillo, y sus gafas de sol en la cabeza, ¡ah! Y su agenda electrónica.
Llegó el momento de la actuación; Margarita se las arregló como pudo y, tal sorpresa se llevaron, y tan satisfechos se quedaron que le concedieron el primer premio. Le dieron un trofeo con forma de duende. Apareció dormida en la biblioteca de su casa, cuando se despertó todo parecía haber sido un sueño extraño, pero en sus manos sostenía el trofeo del concurso.

ROSA CARMEN BONO. 1º ESO B.

EL BRUJO Y EL BURRO

Érase una vez un brujo, que vivía en una isla llamada Bouvetya (Noruega), que estaba muy al sur. Era una isla desierta, muy alejada de cualquier continente. Vivía en una cueva, que estaba situada en el centro de la isla. Allí había muchos tarros de barro que contenían brebajes mágicos. El brujo tan solo tenía la compañía de un burro que había encontrado en la playa varios años antes. Estaba preparando una poción para convertirse en otra persona y poder salir de allí con algún artilugio mágico. Pasaron varios meses y la poción estaba preparada, pero cuando se la iba a tomar el burro dio una coz al vaso derramando el brebaje por el suelo. Entonces el burro empezó a lamerlo y de repente se convirtió en unicornio. El brujo se enfadó mucho pero cuando fue a recoger el vaso se dio cuenta de que aún quedaba algo de brebaje y se lo bebió, al poco rato se convirtió en un caballero. Entonces el caballero se montó en el unicornio y se fueron volando de Bouvetya a conocer Europa. Allí el caballero se casó con una princesa, y dejó al unicornio en las cuadras de la corte. Pasaron muchos años y el efecto del brebaje desapareció. Entonces el rey, creyendo que el anciano había matado al caballero lo hizo matar en la guillotina. Al final solo sobrevivió el burro el burro, pues había tomado la suficiente poción para vivir como un unicornio hasta el final de sus días y no ser descubierto.

MORALEJA:
Si para hacer algo necesitas cierta cantidad y no tienes suficiente no lo hagas.
Helio Rubio Antolín. 1º eso B.

miércoles, 11 de marzo de 2009

EL UNICORNIO

En un reino muy lejano vivía un rey que quiso probar a sus nobles, para ver si ellos tenían lealtad. Sus nobles eran un unicornio, un caballero y un brujo. El rey les dijo que debían traer cada uno, su tesoro más preciado.

El caballero pensó y pensó, y decidió dar mil caballos, mil ovejas y mil sacos de oro, pero no le dio su tesoro más preciado, que era su espada.

El brujo le dio la fórmula de la inmortalidad y la poción de la vista de águila, pero su tesoro más preciado era una caja que le hacía transformarse en lo que quisiera, y no la entregó.

El unicornio decidió dar al rey su ejército de caballos, que eran los más veloces, fuertes y astutos del reino. Luego pensó que no le había dado su tesoro más preciado, que era su cuerno. Por ello se cortó el cuerno, que tenía remedio contra todos los males y se lo regaló.

El día del regalo, el caballero dio al rey su regalo, pero el rey le contestó que no era su favorito, porque no había dado su tesoro más preciado. Después fue el brujo y le dio su regalo, pero no le gustó. Entonces el unicornio le dio su cuerno, al verlo el rey le dijo que él era su favorito, porque al cortarse el cuerno perdía su honor y pasaba a ser un caballo normal.

Por ello el unicornio heredó el reino.


Moraleja: Hay que ser generoso.

RAÚL MONSERRATE. 1º ESO B.

EL CABALLERO

Hace muchos años, en el corazón de la selva subsistía una tribu con un hechicero muy poderoso. Era experto en magia negra, en elaborar pócimas secretas. El brujo era avaricioso, vengativo y malvado. Quería llegar a ser el hombre más poderoso de la Tierra y someter a los que no le hicieran caso. Para ello había preparado una pócima que aumentaría sus poderes cinco veces, pero le faltaba el ingrediente esencial, un cuerno de unicornio. Él sabía que quedaba solo uno que se hallaba en el norte. Eligió a los cinco guerreros más fuertes de la tribu y empezó un largo viaje en busca del unicornio.
En la otra punta del mundo, en un hermoso castillo vivía un famoso caballero, poseía al último unicornio que existía. Montado sobre él no tenía rival. Era el hijo de un rey. Era bueno, amable y justo, la gente lo adoraba. Además iba a ser rey, dentro de un mes sería su coronación.
Mientras tanto, el brujo le estaba espiando con su bola de cristal y pensaba atacarle el día de su coronación. Ya casi había llegado al palacio pues en un par de días sería la coronación.
La ciudad estaba muy protegida y había muchos soldados vigilando. Llegó a la puerta principal de la muralla, había siete soldados pero el brujo les hipnotizó y les quitó la ropa, se la pusieron ello para pasar desapercibidos. Llegaron al palacio y entraron sin dificultad. Dio comienzo la celebración, el brujo hipnotizó a los sirvientes y estos le llevaron hasta el unicornio. El brujo ordenó a sus guerreros que mataran al príncipe. Irrumpieron en su habitación, el príncipe corrió a por su espada, se dio la vuelta y atravesó a un guerrero, entonces aparecieron otros dos, pero el príncipe los esquivó y les clavó su espada. Vinieron muchos guardias sobresaltados por el ruido y acabaron con los otros dos. Mientras tanto el hechicero estaba intentando llevarse al unicornio cuando el príncipe entró en la sala y sin que el brujo pudiera evitarlo le atravesó con la espada en el costado.
En ese tiempo el unicornio escapó del palacio, donde nunca volvió. Marchó hacia unas tierras desconocidas para los hombres, allí vivió junto con otros unicornios y criaturas mágicas que allí habitaban en paz.

FIN
ANDRÉS CRUZ. 1º ESO A.

viernes, 6 de marzo de 2009

EL ÚLTIMO UNICORNIO

Hace muchos años, aún había magia en la Tierra y esta emanaba de todos los lugares; desde los sitios más siniestros y solitarios hasta de las más bellas fuentes por las que los niños jugaban alrededor. Esta la historia de cómo la magia desapareció de la Tierra y de cómo dos héroes la salvaron... hasta lo inevitable.
Amaneció una calurosa mañana de verano en una diminuta isla llamada Yhôll, el paso de los años y una terrible tragedia hizo que esta desapareciera, en la que vivían los antiguos hechiceros. Y, aunque esa mañana fuera calurosa, también era oscura, fría y triste. Todos los hechiceros la vieron despertar bajo una gran masacre, por todas partes se podían advertir los cuerpos inertes de cientos de magos, e igual pasaba en todos los lugares de la Tierra en los que se podía notar la magia. Así, los valiosos unicornios también fueros cayendo en los bosques, pero se pudo salvar uno, el último unicornio que salvaría al mundo de la desaparición de la magia.
Jack era un joven mago al que El Consejo había encomendado una gran tarea, proteger a ese último unicornio con su vida para que la magia no desistiera. Igualmente, en las tierras de Uria se le mandaba a Kyle, un avanzado aprendiz de guerrero la misma tarea. Antes de marchar los muchachos cogieron lo necesario para el viaje; Kyle tomó a su mejor espada y Jack llevó consigo un talismán con el que le sería más fácil utilizar su magia. Kyle montó en su corcel, mientras que Jack se dirigió allí sobre una majestuosa águila de amplias y preciosas alas. Así, los dos marcharon el lugar en el que les esperaba el unicornio.

Ambos llegaron a la vez a los bosques del norte y no tardaron en llegar a la torre en la que las más bondadosas criaturas cuidaban con mucho cariño del unicornio. Esta era la criatura más bella que os podáis imaginar, tanta que los jóvenes aprendices quedaron hipnotizados por ella. El unicornio era blanco como la nieve, al igual que sus infinitas crines, su aspecto era suave y sus ojos azules como el mar el pleno verano, con una luz única y propia. En su frente se alzaba un perfecto cuerno con forma de espiral y su cola llegaba hasta el suelo.
Las criaturas que cuidaban del unicornio no tardaron en informar a los recién llegados de su posición. Al parecer, el Señor Oscuro, causante de todas las masacres ocurridas, se había enterado de que todavía quedaba un unicornio y estaban seguros de que no tardaría en enviar a su mejor asesino junto con su mejor tropa de los más fuertes entes aliados a él. Nada más oír aquello Jack aumentó las defensas de la torre con su magia, y Kyle se asomó a los ventanales para asegurarse de que no venía nadie, pero no fue así. Una horda de poderosos seres avanzaba rápidamente hacia el refugio y el que iba al mando tenía toda la pinta de ser un despiadado y sanguinario asesino, tal y como la sabia compañera les había advertido. Kyle desenvainó su espada y bajó corriendo las escaleras para enfrentarse a sus enemigos. La lucha fue dura, pero algunas criaturas le ayudaron y así poco a poco fueron eliminando la horda. Kyle se adelantó para enfrentarse contra el que parecía ser el más poderoso, ero en la batalla este ente consiguió partir en dos la espada de Kyle. En ese momento apareció Jack para socorrerlo. En cuanto acabó con la amenaza subió a defender la torre, estaba seguro de que el asesino había subido. Allí lo encontró, demasiado cerca del unicornio y este intentó frenarlo, pero el asesino lanzó una estocada letal hacia el mago que penetró en su costado. El asesino, dando ya por muerto a Jack, se acercó al unicornio para cumplir su misión, pero justo antes de que lo consiguiera, un torrente de magia lo convirtió en una estatua de hielo. Mientras el mago se curaba con su propia magia, Kyle subió y encontró la escena de tal manera que no tardó en darse cuenta de lo que pasaba y no dudó en romper la estatua de hielo con lo que le quedaba de la espada.
Una vez que todo pasó, el unicornio quiso recompensar a Jack y Kyle su valía y su ayuda. Lentamente este se acercó a Kyle y agachó su cabeza hasta que su cuerno rozó la espada que el guerrero todavía sostenía en sus manos y esta se juntó a la otra mitad, con la que se fusionó tras una llamarada aparecida de la nada. Después, se volvió hacia Jack y tras dar dos golpes son una de sus pezuñas en el suelo, una luz cegadora apareció y tras ella un majestuoso báculo que otorgó al mago. El unicornio le explico que ese no era un báculo cualquiera, sino que además de su fuerte y potente poder le advertiría del peligro, tanto del suyo como del de sus seres queridos y que sólo respondería ante él.
Más tarde, los dos muchachos subieron a sus respectivas monturas y se fueron a sus tierras, siempre con el recuerdo de aquella preciosa criatura, el unicornio.

Moraleja: La bondad y el esfuerzo siempre son recompensados.
LAURA HERRERO. 1º ESO A.

lunes, 9 de febrero de 2009

MI ABUELO TASIO

Mi abuelo se llama Anastasio, pero todo el mundo lo conoce como “Tasio”. Es de un pueblo de Soria llamado Almarza, aunque desde hace mucho tiempo vive en Zaragoza. Mi abuelo Tasio tiene 74 años, por lo que está jubilado. Vive solo, porque es viudo, pero se siente muy activo. Tiene dos hijas , una de ellas mi madre, y cuatro nietos. Aunque ahora ya no puede ir en bicicleta como antes, acompaña a los ciclistas con el coche de ayuda en todas las salidas. Además, para sustituir a la bicicleta, hace unos años se compró una moto con la que se recorre la ciudad. Todas las mañanas se va a andar y, como es muy sociable, juega con sus amigos al guiñote o ve con ellos los partidos del Numancia en la televisión. Como casi todos los abuelos, tiene el pelo blanco y corto. Sus ojos son marrones y pequeños, y aunque no está gordo, a veces le sale un poco de barriga. Mi abuelo no es una persona muy alta, aunque tampoco es bajo. En su piel se pueden ver pequeñas manchas propias de su edad. Así es mi abuelo Tasio.


Berta García Martínez (1ºA)

viernes, 6 de febrero de 2009

MI TÍA MARTA

Mi tía tiene dos hermanos. Mi madre es la mayor, mi tía la mediana y mi tío Eduardo, el pequeño. Antes vivían los tres con mis abuelos en Alcañiz, pero ahora allí solo vive mi tía y mis abuelos, mi tío vive en Calanda y mi madre en Torrecilla. A mi tía le gusta mucho ir al cine y leer. Mi tía es mi madrina y tiene dos hijas una se llama Marta, como mi tía y la otra María. Solemos decir que somos las tres emes “M” porque mis primas y yo somos Marta, María y Marina, pero ahora somos una más Carlota.
Mi tía trabaja mucho de cocinera y de camarera en su cafetería Vewin’s, junto a mi tío Miguel, el marido de mi tía. Mi tía es presumida y también le gusta ir a la peluquería. Mi madre, mi tía y mi tío nacieron en Zaragoza, vivieron allí un tiempo y se fueron a San Sebastián y luego a Alcañiz. Mi tía es rubia, con los ojos marrones y suele vestir camisa, pantalones y unas zapatillas que le gustan mucho. Antes vivía en un piso pequeño, pero hace poco se mudaron a uno enorme y precioso que siempre tiene impecable. María hace cuarto de la ESO en el instituto de Alcañiz y Marta está estudiando periodismo en una Universidad en Pamplona. Mi tío Eduardo tiene una hija que es Carlota y mi madre otra hija, yo. Todas somos chicas.
Marina Beguer. 1º ESO B.

viernes, 23 de enero de 2009

HORRIBLES HAMBURGUESAS

Hola, soy Roberto Morero pero mis amigos me llaman Richi. Tengo cuarenta y dos años y soy castaño, tengo los ojos azules y soy un poco regordete. Me gusta mucho jugar a la play a pesar de mi edad y soy escritor, aunque a mí no me gusta escribir libros me gusta escribir sueños, porque si te acuerdas de un sueño ves una parte de ti y siempre lo recordarás de él, al menos eso es lo que pienso yo. Pero vayamos al grano hoy os voy a contar un sueño, bueno más que un sueño una pesadilla pero no tiene ni una pizca de miedo, al contrario es bastante graciosa:

Esa noche había cenado mucho como casi siempre, pero esta vez me había atiborrado de hamburguesas y me fui a dormir con la tripa muy llena, pero a pesar de ello me dormí enseguida. Ahí empezó mi sueño, estaba en un país muy raro, todos tenían la cara de pieza de fruta o de primer plato e incluso de carne o pescado, pero había una curiosidad más, todos llevaban una pegatina en la que ponía:-Aventura de la hamburguesa, para visitantes valientes y atrevidos. Al primer señor que pasó le pregunté que dónde estaba la aventura de la hamburguesa, él señalo hacia el bosque donde había nada, le volví a preguntar y me volvió a señalar hacia el mismo lado también me dijo que si quería que él me acompañara y yo le dije que sí. Le seguí durante un largo rato hasta llegar a unas taquillas donde me dijeron que si quería entrar a la aventura, y yo, tan ignorante en un país tan raro y en él que no sabía nada de sus macabras costumbres dije que sí.

Entré en el bosque estaba todo muy oscuro y cuando no llevaba aún ni cinco minutos andando me encontré con una hamburguesa gigante que me dijo:
- Te voy a comer- todo parecía tan real que eché a correr porque aunque se suponía que era un juego me entró miedo, ella me seguía con su boca babeante y de repente empezaron a salir de todos los lados. Las dejé un poco atrás y aproveché para esconderme en el hueco de un árbol. Entré en el hueco, me acurruqué bien para que no me vieran, y entonces es cuando vi una inscripción en la que decía:- Costumbre Nº 1- Intentar que los visitantes entren al bosque para que las hamburguesas se los coman.- Entonces comprendí que me habían engañado, salí de mi escondite y fui corriendo en dirección contraria de las taquillas. Me di cuenta que las hamburguesas me seguían de cerca, entonces corrí aún más, de repente salí del bosque, pero cuando creía que estaba salvado descubrí que allí había un precipicio, me paré, y mientras pensaba donde ir llegaron ellas. Se pusieron alrededor de mí formando un círculo y cuando iban a probar a ver si estaban bien de sal sentí una presión asfixiante en el pecho y, de pronto, me desperté. Estaba vomitando de tantas hamburguesas que había comido. Desde entonces siempre intento comerme todas las hamburguesas que pueda par vengarme de aquel horroroso sueño.

FIN.

Helio Rubio Antolín Miércoles 21 de enero de 2009

martes, 20 de enero de 2009

EL MACHO CABRÍO

¡Por fin!, ¡Vacaciones! Mi amigo Alberto y yo ,habíamos hecho grandes planes para el verano.

Pretendíamos ir a la playa, o a la montaña.

Nosotros como somos muy pueblerinos decidimos ir a la montaña.

Partimos el lunes por la mañana desde su casa, puEs está más cerca del monte. Al llegar al monte, montamos las tiendas de campaña y colocamos la comida sobre la manta del picnic. Llegó la hora de comer y sacamos nuestros deliciosos bocadillos de jamón y los devoramos ferozmente.

Por la tarde exploramos la zona provistos de nuestros garrotes, por si los lobos……….Encontramos dos serpientes e hicimos que se pelearan entre sí.

Al caer la noche nos tomamos nuestros bocadillos, oímos aullidos de lobos en las cercanías. ¡No! ¡Habíamos olvidado encender la hoguera para ahuyentar a los lobos! ¡Estábamos perdidos nada nos podía salvar! Vimos unas sombras entre los árboles, eran los lobos, se fueron acercando hacia nosotros acorralándonos. Pero una sombra apareció de la penumbra y embistió a los lobos uno a uno.

No nos dio tiempo a ver nada. Por fin nos atrevimos a abrir los ojos, ante nosotros se posaba un macho cabrío de dos metros de altura aproximadamente comiéndose nuestros bocadillos, bueno, o lo que quedaba de ellos y desapareció. Fuimos corriendo y llorando a casa, pero siempre recordaremos a aquel héroe sobre cuatro patas que nos había salvado la vida.

RAÚL MONSERRATE. 1º ESO B.

MI YAYO JOSÉ

Mi abuelo materno es un hombre alto y delgado, pero sano como una manzana colorada, en marzo cumplirá 88 años, que no son los de una persona precisamente joven. Tiene el pelo blanco como la nieve y una cara muy finita poblada por arrugas. Sus ojos son azules. Es muy tranquilo aunque un poco gruñón (como todos los “yayos”, ¿no?). No habla mucho aunque, si quiere, también participa en las conversaciones. También come y duerme mucho.
Le gusta jugar a las cartas y leer, pero de vez en cuando va a buscar agua a la fuente y hace cortos paseos. Siempre que va a algún sitio le siguen nuestros cuatro gatos, y les llama (no de nombre) de una forma muy graciosa: “¡Mish, mish!”
Mi abuelo vivió durante la guerra y la dictadura, se quedó viudo con 64 años. Tiene dos hijos: Pascual y Antonio; y una hija, (que es mi madre): Mª Ángeles. Y también tiene 7 nietos, de los cuales cuatro son chicas y tres son chicos. Su madre se llamaba Pascuala y su padre Juan, es hijo único.
Desde que mi abuela no está, vive con nosotros.
Yo le quiero mucho y en mi opinión es muy buena persona, es que es…:

O S É
J
M O
I Y
Y A

ROSA CARMEN BONO. 1º ESO B.

lunes, 19 de enero de 2009

PECES DE COLORES

Me levanté temprano porque íbamos a hacer snorkelling, como allí llamaban al buceo., Fuimos al final de una de las únicas calles de aquel pueblo. Nos reunimos con otros turistas que también iban a bucear. Nos montamos en la barca y tuvimos que rodear todo el arrecife para no causarle daño. Allí al borde del arrecife para bucear, mi padre fue el más atrevido y se metió en el agua enseguida. Mi hermano y yo nos quedábamos boquiabiertos con lo que él nos contaba. No pudimos más y aún pensando en que había tiburones por allí (aunque solo fueran tiburones nodriza), nos metimos en el agua. Fue una de las impresiones más grandes de mi vida, cuando vi. Tal cantidad de peces de todos los colores.

Los había verdes, rojos, azules, negros…. Era imposible ver todo lo que allí había. Debía de cubrir unos cuatro metros aunque se veía perfectamente hasta unos veinte metros hacía delante.
Más tarde nos fuimos por nuestra cuenta a un lugar muy tranquilo, apartado de aquél pequeño pueblo. Nada más zambullirnos vimos un pez luna que yo conocía muy bien. Debía de cubrir dos metros o tres y en algunos lugares seis y siete metros. Aquello fue espectacular.

Una semana más tarde volvíamos a casa, con la mente llena de todas las aventuras que habíamos vivido y sin saber lo que llevábamos en nuestro equipaje. Cuando descargamos las maletas, descubrimos que llevábamos….¡un cangrejo ermitaño en una de las conchas que cogimos! Lo cuidamos cuanto pudimos, pero, al no estar en su hábitat, murió.
Aquella fue la peor noticia de mi viaje a Costa Rica.

(Basado en hechos reales)


Manuel Carela Ferrer.

SHIRA, mi perra.

Shira es mi perra, es cruce de husky y pastor alemán.
En torrecilla casi nunca pasa nada y todo el pueblo se entera si ocurre algo. Vimos que había un perro rondando por el pueblo, que nadie sabia quien era su dueño ni cual era su nombre. Yo estaba en el colegio, que era el último día e hicieron una convivencia. Hicimos una excursión por el pueblo y de repente vi a mi madre con un perro enorme siguiéndola. Todos me preguntaban si era mío y yo les contestaba que no. Cuando fuimos a comer a la pista, mi madre llegó muy triste pero con ese perro aún siguiéndola. Mi madre estaba triste porque al perro le habían pegado o maltratado y estaba lleno de garrapatas. Mi madre se fue a casa dejando al perro fuera, pero empezó a arañar la puerta, y mi madre le sacó comida para que se estuviera quieto, tampoco paró, el perro no quería comida a pesar de que estaba hambriento, solo quería a mi madre. Mi madre recorrió todo el pueblo buscando a alguien que la ayudara, pero se le hizo tarde y fue a por mi comida. Cuando llegó a la pista los niños pequeños tiraban piedras al perro. Yo le di mi bocadillo al perro ya que se me había ido el hambre, por ver a mi madre triste y porque estaba muy nerviosa. Yo tenía otro perro por eso mi madre no quería llevarla a casa, pero no le quedó otra opción. Los dos perros se llevaron bien. Estuve días preocupada porque viniera el dueño y se la llevara. Seguíamos sin saber su nombre, mi madre al principio creía que era macho y le llamó Rex porque se parecía al de la serie. Un amigo nos dijo que la llamáramos Venus y una niña de cuatro años nos dijo que le pusiéramos Cristina, pero nos quedamos con Venus. Llamámos a un veterinario para que mirara si estaba bien. Semanas más tarde, cuando ya le habíamos cogido cariño, llamó su dueño y vino a Torrecilla. Habló con mi madre y, aunque parezca mentira, nos la regaló. Mi antiguo perro y ella empezaron a llevarse peor, y él se volvió muy agresivo y me mordió. Mis padres, que ya llevaban la cuenta de las veces que me había mordido, decidieron sacrificarlo. Yo me puse muy triste pero no tanto como cuando murió Katy, otra perra que tuve.
El dueño nos dijo su nombre era Shira. El otro perro, Lucky, antes de sacrificarlo no dejaba en paz a Shira y ella ya le había dado más de un susto.
Ahora Shira es muy tranquila y juguetona, le encantan las piedras y su peluche, al que ha arrancado los ojos, la nariz y una pata. Cuando vamos a dormir cerramos la puerta del salón, pero ella la abre y sube a dormir con nosotros. Duerme encima de mis piernas y como pesa tanto no puedo moverme. Cuando sueña tiembla y gruñe y a veces me asusta. Esta es la historia de Mi perra Shira.

Shira de cachorro vivía en un piso y cuando creció se la dieron a un señor que la tuvo atada a un palo, el se la dio a otro chico al que se le escapó del coche y llegó hasta nosotros intentando volver a su casa.
Marina Beguer Centelles. 1º eso B